Tina Turner en El Molinón. Foto de Joaquín PañedaPor Tina Turner sí pasan los años, nada menos que 70. A pesar de todo se embarcó en una gira europea, lo que implica viajes continuos para estar encima de un escenario durante 2 ó 3 horas. Hay que estar en muy buena forma física... y mental para un trabajo así.
Esta artista ya forma parte de la historia de Gijón: el suyo fue el primer macroconcierto internacional que pasó por Gijón. Aquel 8 de julio de 1990 casi 42.000 personas vivieron una experiencia memorable.
Desde los 80, en el Ayuntamiento de Gijón, teníamos experiencia en la organización de buenos conciertos y otras actividades, pero era la primera vez que afrontábamos algo de ese calibre. Contratos interminables, cantidades de dinero muy importantes... pasamos de conciertos de 5 ó 6 millones de pesetas a uno de 70, de trabajar con 20 ó 30 personas a 500, de 10.000 espectadores a 40.000. Todo se multiplicaba: habilitar los bajos de El Molinón para poder dar de comer a toda la gente que trabajaba en el montaje, las 300 toallas, los miles de litros de agua, un gimnasio para Tina Turner, un Mercedes que hubo que traer de Madrid porque en Gijón no había el modelo que ella quería... Por cierto, si alguien quiere saber cual era el secreto de Tina Turner para aguantar el tute de la gira y estar tan fantástica a sus, por entonces, 52 años: mucho gimnasio, mucha fruta y muchas horas de sueño. Estaba encantada en Gijón, no tanto por la ciudad como por la presencia de su novio, Erwin Bach (hoy su marido); aunque en la prensa se dijo que, camino del aeropuerto, comentó lo mucho que le gustaba Asturias, lo cierto es que estaba demasiado entretenida con otros menesteres en aquel Mercedes -que nos costó dios y ayuda encontrar- como para fijarse en el paisaje.
El concierto fue realmente mágico, con un escenario impresionante y una Tina inmensa. Durante dos horas dejó completamente alucinado a todo el mundo tanto con la interpretación de sus nuevos temas del momento, como con sus clásicos: "We don't need another hero", "Private dancer", "Nutbush city limits", "Addicted to love", "Proud Mary", "Be tender with me, baby", "What's love got to do with it", "Better be good to me"... incluso una versión de "Let's stay together"
Revisando la información de este concierto me sorprendí yo mismo de la cantidad de gente que pasó por Gijón aquel año: David Bowie, Miles Davis, Narciso Yepes, I Musici, Wim Mertens, Texas, fuegos de la Pirotecnia Igual y otra napolitana...
Sinceramente espero, ahora como espectador, que desde el Ayuntamiento se retome la organización de grandes conciertos, que empezaron a languidecer hace una década y están "desaparecidos en combate" desde el muy problemático concierto de Paul McCartney. Estos espectáculos, si están organizados con seriedad, son un inmejorable elemento de promoción turística para la ciudad, generando importantes ingresos en hostelería, hotelería, transportes, comercio... además de los ingresos que puedan aportar a las arcas municipales. A ver si podemos entrar de nuevo en el circuito de los grandes conciertos internacionales como estuvimos durante unos cuantos años
