El Festival de Cine es una de las actividades más clásicas de la Gijón y, como la propia ciudad, ha pasado por incontables avatares desde sus comienzos por el año 1963. Nace como Festival de Cine Infantil y de su éxito puedo dar fe, ya que era un cliente habitual. Allí conseguí ver algunas películas que hubiese sido imposible encontrar en los cines de la época, me pasé muchas tardes metido en el cine de la Sindical, el Teatro de la Universidad Laboral o el cine que había junto al Mercado de San Agustín, devorando historias que nos llegaban de los países nórdicos o del Este.
Del cine infantil se pasó al juvenil y de ahí a los intentos de cine negro o policiaco y a los años sin etiquetas. Tras un periodo de indefinición y de unos cuantos problemas se planteó la necesidad de darle un cierto sello de identidad, se optó por aquello tan de moda entonces de lo nuevo, rompedor, independiente... aunque no tardamos en darnos cuenta de que en el cine, como fuera de él, ya estaba todo inventado. O casi.
En fin, que nos pusimos a reinventar nuestro pequeño, independiente y rompedor festival. Lo primero, obviamente, era encontrar a la persona idónea para llevar a buen puerto el proyecto, alguien que pudiese crear un equipo y dar la estabilidad que faltaba desde años atrás. Parece fácil, pero se demostró imposible. Hablamos con unos cuantos potenciales candidatos y unos no creían en el proyecto, otros no lo veían viable con el presupuesto que había... y otros, en fin, sólo estaban preocupados por su sueldo. Se acercaba el momento de poner en marcha el Festival de Cine del año 89 y seguíamos sin director para la nueva etapa, entonces hicimos lo que mejor resultado da en estos casos: liar a algún amigo. En ese caso la víctima fue Roberto Berciano que sacó adelante el encargo con su eficacia y brillantez habitual, a pesar de las prisas la edición de ese año salió muy bien y hasta tuvo su punto divertido con la presencia del actor Daniel Travanti, protagonista de la entonces famosa serie de televisión "Hill Street Blues", de acuerdo que no era muy cinematográfico pero le dio un puntillo glamuroso. La pena es que Berciano ya no se dejó utilizar en años posteriores y tuvimos que seguir buscando y rebuscando.
El caso es que después de mirar por toda España y medio mundo, encontramos el director ideal en casa: José Luis Cienfuegos. Colaborador de la revista del Festival de Cine de Gijón, apasionado y buen conocedor del cine, joven y con unas ganas enormes de hacer cosas en el Festival. Claro que cuando le propuse ocupar el cargo no se lo creyó. Una lección que vale la pena no olvidar: a veces, por puros prejuicios o snobismo, se busca fuera lo que tienes al lado.
En estos años el Festival se ha consolidado y ganado prestigio con una programación interesante y atractiva que esperamos siga mejorando aun más en los años venideros. Y esperemos también, aunque a José Luis no le guste la idea, de que aparezcan por aquí algunos nombres rutilantes, que eso también es parte de un festival de cine