No me cabe duda de que en los últimos tiempos los derechos de la mujer han experimentado un fuerte avance, en la Europa de hoy en día las mujeres gozan de una situación impensable hace 50 años. Pero todavía quedan rincones de la sociedad que carecen de sensibilidad hacia la necesaria igualdad entre hombres y mujeres. Ese parece ser el caso del Tribunal Supremo.
Un hombre, con una orden de alejamiento por previas agresiones, entra una madrugada en la casa de su ex-mujer armado con un cuchillo. La casa está cerrada y oscura, la mujer y sus dos hijos acostados, va al dormitorio de su ex y la golpea brutalmente. Los gritos despiertan a los hijos adolescentes que ven como su padre la ataca con un cuchillo en la mano, se va dándola por muerta. Afortunadamente la víctima sobrevive pero queda tetrapléjica a causa de la paliza recibida. El agresor es condenado a 21 años pero, estos días, el Tribunal Supremo rebaja la pena a 16 años ya que no considera que haya habido alevosía, según los sabios magistrados no hay pruebas de que la mujer estuviese desprevenida o no pudiese defenderse.
Sinceramente soy de la opinión de que esto no ha sido un error, sino que es un problema de la actitud de algunos jueces (demasiados), alejados de la sociedad y anclados en otros tiempos.
Otro día hablaremos de la senadora y alcaldesa socialista de Cunit. De la enorme capacidad que algunos políticos tienen de mirar para otro lado con tal de no complicarse la vida. Aunque ello suponga poner en riesgo a una mujer que sólo quiere sus derechos básicos


