Allá por los 80 y los 90 los festejos de Gijón tenían mucho prestigio y la gente decía aquello de que el listón estaba muy alto y todo salía siempre muy bien. Pero no siempre era así.
Esta es la segunda parte de nuestras "Crónicas del Backstage", hoy dedicada a los Clamorosos Fracasos
1. No sé si os acordareis de Martirio, una cantante muy famosa en los 80 que hacía una especie de copla modernilla, una de las imágenes de la "movida" de aquellos años. Concierto en la Plaza de Toros... y 300 espectadores. La imagen era terriblemente penosa. Por cierto, según los fans la actuación fue muy buena, lamentablemente los fans eran muy escasos
2. Lo de Martirio salió en todos los medios a bombo y platillo, pero hubo otro Clamoroso Fracaso del que no se enteró nadie. También en la Plaza de Toros se organizó un concierto de tres grupos asturianos de rock, de cuyo nombre no puedo acordarme (mecachisssss). 10 minutos antes del comienzo se habían vendido 15 entradas. Sí: 15 entradas. Se van a abrir las puertas y no hay nadie, ni siquiera uno de los 15, así que decido dejarlas bien cerradas y alegar "problemas técnicos" si alguien preguntaba por la suspensión del concierto. Nadie preguntó, ni siquiera uno de los 15
3. A principios de los 80 Joaquín Sabina ofreció un excelente concierto en el Entoldado, para unas 400 personas. Efectivamente, estoy hablando del mismo Joaquín Sabina que congregó a más de 10.000 un año después en la Plaza de Toros. Misterios del "chowbisnis"
4. Una suspensión que me dolió especialmente fue la Stan Getz. Estábamos esperando para poder ver a uno de los grandes del Jazz en el Entoldado, pero llegó al aeropuerto a las 11:30 de la noche y exigió ir al hotel, descansar y ducharse antes de tocar. Pensar en seguir adelante con el concierto era inviable en esas condiciones
5. No un concierto, sino uno de esos experimentos que hay que hacer de vez en cuando. En este caso el experimento consistió en montar una fiesta de Nochevieja en la Plaza Mayor, ya sabéis: campanadas, uvas, cava... No fue casi nadie, cuatro despistados que pasaban por allí de casualidad. Daban ganas de cepillarse un par de botellas de cava a morro.
En fin, c'est la vie. Seguro que hubo unos cuantos Clamorosos Fracasos más, pero ahora no los recuerdo (serán los efectos secundarios del cava de aquella Nochevieja), si alguno de vosotros recuerda alguno más estaría más que encantado de que nos lo contase aquí
Continuará